BREVES

Cátedra Libre por el Pensamiento Nacional

Revista 2010 tiene el agrado de invitar a la charla sobre "Medios de Comunicación y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual  en el Bicentenario de la Patria", organizada por la Cátedra Libre por el Pensamiento Nacional y Popular  “Rodolfo Achem y Carlos Miguel” en la que disertarán el Ing. Alberto Cantero Gutiérrez, el Lic. Alejandro Verano y Néstor Busso.

 

La misma se llevará a cabo en el Salón del Consejo Superior  de la Universidad de La Plata, Edificio del Rectorado, sito en 7- 47 y 48,  1º Piso, el día  martes 17 de agosto de 2010 a las 19 hs.

Ing. Alberto Cantero Gutiérrez- Diputado Nacional (M.C.). Director de Radio y Televisión Sociedad del Estado.  Fue Intendente de la ciudad cordobesa de Río Cuarto y Rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

Lic. Alejandro Verano- Licenciado en Periodismo y Comunicación Social. Director de Radio y Televisión Argentina (RTA). Fue Decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata.


Néstor Busso-
Presidente del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (COFECA). Presidente de FARCO (Foro Argentino de Radios Comunitarias). Vicepresidente de ALER (Asociacion Latinoamericana de Educación Radiofónica).

 


¿Dónde está Luciano?

La historia de un pibe de 16 años que habría sido torturado hasta la muerte y desaparecido al negarse a robar para un grupo de policías que reclutaba pibes de barrios carenciados del Conurbano bonaerense. Hoy su familia busca Justicia. Los responsables, siguen libres..


La causa Arruga

Por Héctor Bernardo


Luciano Arruga es un joven del Barrio 12 de Octubre de Lomas del Mirador (La Matanza). Según denuncia su familia, luego de ser amenazado por un grupo de policías que lo presionaba para que el chico se integre a una banda de pibes que robaban para ellos, fue desaparecido el 31 de enero de 2009. Hoy, a un año y medio del hecho, no hay ningún procesado. Al momento de la desaparición Luciano tenía 16 años.
“A Luciano le ofrecieron trabajar para un grupo de policías que coptaba menores para ponerlos a robar para ellos. Le ofrecían armas y seguridad en caso de que cayeran detenidos. Esto se hacía a través de una persona que recorría el barrio y que aseguraba tener contactos con policías”, afirmó Vanesa, hermana de Luciano.

A raíz de la negativa del joven, la policía habría empezado a acosarlo constantemente. En septiembre de 2008, Luciano fue detenido y trasladado al destacamento de Lomas del Mirador. “Mi hermano tenía 16 años. Nosotros fuimos a buscarlos para poder traerlo y los policías nos hacían ir y venir, sacar fotocopias de papeles y todo lo que pudieran  para retrazarnos. A mi hermano lo tenía detenido en la cocina, porque el destacamento no tiene instalaciones para tener personas. Pude escuchar que él me gritaba desde la cocina que lo estaban golpeando”. Después de sacarlo del destacamento, la familia lo llevó al Policlínico de San Justo donde los médicos constataron que Luciano había sido golpeado. “Esa detención estuvo cargada de amenazas. Le decían que lo iban a volver a parar. Que se callara la boca porque sino lo iban a llevar a la 8ª, que es la comisaría de la cual depende el destacamento, y le decían que ahí había violadores que se iban a encargar de él. Después de esto a Luciano lo siguieron parando. Siempre lo insultaban y lo amenazaban. Le decía que iba a terminar en un zanjón con un tiro en el pecho”, aseguró Vanesa.

El sábado 31 de enero de 2009 Luciano Arruga desapareció. Su familia comenzó a buscarlo ese mismo día y algunos vecinos le indicaron que había visto cuando la policía se llevaba por la fuerza y mediante golpes a un chico que gritaba y trataba de resistirse, que tenía las características de Luciano.

Juan Manuel Combi, abogado de la familia Arruga y miembro de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de la Matanza, aseguró: “Nosotros tenemos a dos testigos que estaban detenidos en la Comisaría de Lomas del Mirador que manifiestan haber visto cómo la policía torturaba, golpeaba y sometía a tratos degradantes a un joven. Luego a través de unas fotos estos testigos reconocieron que ese joven era Luciano Arruga”.
Combi también señaló que los libros de la comisaría, donde se asienta el nombre de las personas que entran detenidas, estaban con tachadura y hojas arrancadas. “Esto no motivo ninguna investigación – remarcó el abogado- . Lo que para nuestro entender es un hecho gravísimo, porque se está justificando que personal policial puede realizar detenciones clandestinas de cualquier ciudadano violando las garantías que da nuestra Constitución”.

“Las cosas son claras – señaló contundentemente Vanesa-. A Luciano lo detuvieron los policías de la Comisaría 8ª,  lo torturaron  y le quitaron la vida a golpes”.

La causa hoy

Los policías que se sospecha estuvieron involucrados en el  hecho fueron separados de sus cargo y luego vueltos a reincorporar por el entonces ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Carlos Stornelli. Hoy, estos efectivos se encuentran cumpliendo funciones en distintas comisarías y en la causa se los tiene, no como imputados, sino cómo testigos.
“Hoy tenemos a 8 policías que están siendo investigados por la Justicia por el secuestro y la desaparición de un menor, que están trabajando normalmente”, afirmó Vanesa. La causa está a cargo de Gustavo Banco, un juez que según aseguró la hermana de Luciano: “no tiene una buena predisposición para leer los pedidos de los abogados y las pruebas que se presentan en la causa. De hecho, los 8 policías que están involucrados están en condición de testigos. Ni siquiera están desplazados de sus cargos. Y esto en un contexto en el que a la familia y a los amigos que impulsan la causa han sido amenazados. Todo esto demuestra que la Justicia no está actuando como debería hacerlo. Luciano ya lleva un año y medio desaparecido y la causa está caratulada como  averiguación de paradero. La Justicia para los pobres, no existe”.

Por su parte, el abogado de la familia aseguró que “ahora se la ha citado a declarar nuevamente a la mamá de Luciano. Ya van más de 5 veces que tiene que declarar. No nos oponemos a que lo haga la cantidad de veces que sea necesario, pero tanto preguntar y preguntar sobre la situación social de  la familia la pone en una situación psicológica bastante particular en la que la víctima pareciera que pasa a ser el victimario. Sobretodo si tenemos en cuenta los tratos que tiene los medios monopólicos que necesitan, por un lado, utilizar el caso para golpear a cierto sector y, por otro, utilizarlo para seguir metiendo el discurso de la inseguridad”.

Por último, Combi se refirió al papel de algunos comunicadores que han dejado mucho que desear a la hora de abordar la causa: “En una ocasión Jorge Lanata le preguntó a Vanesa, la hermana de Luciano, a qué se dedicaba ella y a qué se dedicaba la mamá. La pregunta conllevaba claramente a instalar una duda sobre si la familia estaba usando el caso para vivir. Preguntarle a la hermana de un desaparecido si éste tenía antecedentes policiales no aporta nada a la causa y sólo intenta justificar las torturas, los malos tratos, la desaparición y toda la violencia policial hacia las personas que delinquen. Ese no era el caso de Luciano (porque él no tenía antecedentes penales), pero si los hubiese tenido, eso tampoco justifica lo que pasó. Detrás se esas preguntas se esconde los resabios de los discursos de  la dictadura que decían que los desaparecidos: ´Algo abran hecho`”.