BREVES
Cátedra Libre por el Pensamiento Nacional
Revista 2010 tiene el agrado de invitar a la charla sobre "Medios de Comunicación y la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual en el Bicentenario de la Patria", organizada por la Cátedra Libre por el Pensamiento Nacional y Popular “Rodolfo Achem y Carlos Miguel” en la que disertarán el Ing. Alberto Cantero Gutiérrez, el Lic. Alejandro Verano y Néstor Busso.
La misma se llevará a cabo en el Salón del Consejo Superior de la Universidad de La Plata, Edificio del Rectorado, sito en 7- 47 y 48, 1º Piso, el día martes 17 de agosto de 2010 a las 19 hs.
Ing. Alberto Cantero Gutiérrez- Diputado Nacional (M.C.). Director de Radio y Televisión Sociedad del Estado. Fue Intendente de la ciudad cordobesa de Río Cuarto y Rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto.
Lic. Alejandro Verano- Licenciado en Periodismo y Comunicación Social. Director de Radio y Televisión Argentina (RTA). Fue Decano de la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata.
Néstor Busso- Presidente del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual (COFECA). Presidente de FARCO (Foro Argentino de Radios Comunitarias). Vicepresidente de ALER (Asociacion Latinoamericana de Educación Radiofónica).
La última carta de Uribe
El conflicto entre Venezuela y Colombia incluye a toda América Latina. El problema de fondo sigue siendo la presencia militar de Estados Unidos en el continente
AMERICA LATINA
Por Diego Otondo
La ruptura de las relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela es un hecho natural entre una nación que defiende los intereses de los Estados Unidos en la región y un país que los confronta. El problema de fondo atañe a la participación norteamericana y, por lo tanto, la defensa de sus intereses en el conflicto colombiano, problema que, por otra parte, incluye a todo el Cono Sur.
"La propuesta de Estados Unidos representa un apoyo práctico y eficaz. Pocas veces hay una cooperación práctica, más allá del plano discursivo" expresó Álvaro Uribe en la reunión que celebró la Unasur en Bariloche, Argentina. Las palabras de Uribe corresponden a la “importación” de los intereses norteamericanos a la región como prioridad y eliminando de raíz cualquier aporte regional a la situación que se vive en Colombia.
El papel de las bases norteamericanas a lo largo y ancho del hemisferio tiene como objetivo infundir en los estados de ánimo de la política y la ideología disparidades de opiniones. Más allá del plano militar, su presencia genera divisiones, rupturas e inconvenientes que impiden llegar a acuerdos estables. La inestabilidad se manifiesta en aquellos que participan de las cruzadas globales llevadas a cabo por la Casa Blanca y aquellos que se niegan, como en el caso de Venezuela, a ser partícipes del cumplimiento de los mandatos que llegan desde el Norte.
El rol de Colombia
En este contexto, una de las últimas cartas que Uribe jugó fue la de culpar a Venezuela de tener vínculos con las FARCs. De esta manera, la reacción de Hugo Chávez fue obvia. Este es el rol de Colombia: generar resquemores. Fue uno de los primeros países que reconoció las elecciones en Honduras post golpe de Estado y rige desde febrero un acuerdo de seguridad con ese país; violó la soberanía ecuatoriana con el asesinato de Raúl Reyes; utiliza a la Organización de Estados Americanos (OEA) como último refugio para la resolución de controversias; y enfoca el conflicto con la guerrilla al estilo norteamericano: “tiene el potencial de desestabilizar América del Sur”, “puede destruir la selva amazónica”, “es más grave que el mismo conflicto de Irak”, dijo Uribe.
La mirada uribista sobre el continente equivale a su balcanización. Fortalecer el papel de la OEA, es fortalecer rol de los EE.UU. y debilitar otras instancias como la UNASUR. El ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos justificó la incursión del 1 de marzo de 2008 en terreno ecuatoriano: “golpear a terroristas que sistemáticamente están atentando contra la población de un país, así estos no se encuentren dentro de su territorio, es un acto de legítima defensa…”. Era obvio que Chávez desplegaría soldados a la frontera con Colombia si se tienen en cuenta los antecedentes inmediatos.
Por lo tanto, el enfrentamiento entre Colombia y Venezuela excede a ambos países y tiene implicancias en toda la región. Esta implicancia la conoce Uribe y por eso ofreció a Caracas un nuevo esquema político: sumar al chavismo a un “eje del mal” latinoamericano, presentar a Chávez como un aliado de lo que se considera desde Washington como “terrorismo”.
La paz
La falta de un plan conjunto que pueda reemplazar al Plan Colombia es una vieja deuda regional. Venezuela quiere llevar a cabo un plan de paz. Al respecto, el canciller colombiano expresó que "el verdadero plan de paz pasa por la no intervención en los asuntos internos de ningún país, el verdadero plan de paz pasa por que no exista ningún lugar en el mundo, ni físico ni político, donde las FARCs o ningún grupo criminal puedan estar".
La salida política que pretende el canciller venezolano Nicolás Maduro no tiene eco en Uribe. El mandatario colombiano expresó que “en esa trampita no vamos a caer. Solamente demandamos de la comunidad internacional cumplir las normas internacionales que nosotros cumplimos: luchar contra el terrorismo y no albergarlo en parte alguna”, según la revista colombiana Semana.
Colombia niega una salida política porque implica que la seguridad como eje fundamental de su alianza con los Estados Unidos pase a un segundo plano. La trampita a la que alude Uribe es dejar de tener un justificativo ideológico para la penetración norteamericana en el continente. El objetivo uribista es, precisamente, negar cualquier mediación con la guerrilla que implique la participación de ésta en la vida política.
Por otro lado, es necesario para EE.UU. sostener el “núcleo duro” de la agenda: grupos terroristas financiados por el narcotráfico que representan una amenaza para la seguridad hemisférica y, por lo tanto, para los norteamericanos. Al elemento “terrorista” como factor de desestabilización en la región, se le suma el socialismo chavista. Según el jefe del Comando Sur Douglas Fraser el chavismo "continúa buscando una agenda de socialismo y sigue siendo una fuerza desestabilizadora en la región".
Bases para la desintegración
Queda esperar el papel que cumplirá la Unasur en esta controversia. Sin embargo, cabe resaltar que la presencia militar norteamericana no responde a intereses autóctonos, sino globales y específicamente a una agenda trazada al norte del Río Bravo.
Bajo estas condiciones mientras las bases norteamericanas y sus Marines continúen fijando los temas a los cuales hay poner atención, la integración en América Latina será siempre un anhelo. Esto es así por una razón muy sencilla: quien decide que EE.UU. se meta en territorio propio y establezca los lineamientos militares, responderá sin demasiados titubeos a las premisas dominantes y dejará en un segundo plano los intereses nacionales.
Por último, se vieron algunas actitudes que no responden a una pregunta fundamental: ¿qué hacemos con la presencia norteamericana en suelo latinoamericano? Todo apunta a una mediación, fundamental por cierto, pero que patea la pelota hacia delante.
